Reflexionando sobre el Movimiento Occupy

El primer día de Occupy Wall Street, 17 de setiembre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia

El primer día de Occupy Wall Street, 17 de setiembre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

Hace casi dos años, el 17 de setiembre del 2011, empezaron a llegar noticias de algo llamado #occupywallstreet o #ows en la ciudad de Nueva York. Parecía otro movimiento de protesta más en un momento en que aún no se disipaba el eco de las protestas árabes y parecía también ser la versión gringa de los indignados españoles y sus acampadas.

Recuerdo la simpatía a primera vista por los jóvenes ahí reunidos, y también mi primer cuestionamiento al asunto: ¿qué tan popular realmente es #occupyws más allá de universitarios, geeks y una heterogénea recolección de personas? Pero hay otro aspecto más importante ¿Qué reclama #occupywallstreet? pregunta difícil de responder cuando se descubre que el movimiento dice no tener líderes y cada participante aduce sus propias razones para protestar.

Existe un documento que es el Manifiesto del Occupy Wall Street, pero antes que ser una lista clara de objetivos es una recopilación de motivos para protestar. Sin embargo de su lectura puede inferirse que más o menos todos sus motivos denotan diferentes situaciones de injusticia. Y del lugar de su protesta se supone que es al sistema financiero al que le piden justicia.

Las protestas y el “ocupamiento” del parque Zuccotti en New York, prosiguieron las semanas siguientes no sin enfrentamientos con la policía, y generando movimientos similares en otras ciudades de Estados Unidos y el mundo. Finalmente el 15 de noviembre fueron desalojados por las fuerzas del orden. Desde entonces han tratado de reocuparlo varias veces pero sin éxito.

Cuando se cumplió un año de la ocupación hubo algunas actividades pero también fueron seguidas muy de cerca por la policía. Últimamente OWS ha estado haciendo otro tipo de labores como ayudar a los damnificados del huracán Sandy, por ejemplo.

Y bueno, casi es posible asegurar que el #occupywallstreet original ya no existe. ¿Fue víctima de sus propios fallos o simplemente cumplió sus metas? Me resulta difícil aseverar una cosa u otra, dado mi lejanía de los hechos y de las personas que lo hicieron. En Latinoamérica la iniciativa no tuvo grandes réplicas, así que no tengo por donde comparar. Sin embargo intentaré reunir algunos puntos de interés.

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Segundo día de Occupy Wall Street, 18 de setiembre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

¿Sirvió de algo Occupy Wall Street?

Diría que por lo menos puso en la mente de muchos el tema de la desigualdad económica. El conocido Somos el 99%, referido a la mayoría de la población contrapuesta al 1% de la misma que es la que concentra la riqueza y el poder en los EE.UU, fue popularizado en las protestas y declaraciones de los ocupas. Los medios masivos incluso vieron un aumento en el uso del término “desigualdad de ingresos” en la semana posterior al inicio del OWS.

Sin embargo no se si los costos del OWS habrán estado de acuerdo a ese logro, que probablemente pudo también alcanzarse por otros medios. Y no considero los costos que se originan para la ciudad (y por ende a los contribuyentes) ni de los costos/pérdidas de los particulares afectados por las semanas de ocupación. Sí cabría en todo caso considerar los costos en golpes recibidos, sangre derramada, horas o días en prisión, juicios a afrontar, que han tenido que pagar los manifestantes. ¿Valió lo pena? supongo que ellos mismos tendrían que responderlo.

Me atrevería a decir que el objetivo de OWS fue tan grande que simplemente era imposible que lo lograran. ¿Cómo cambiar la situación de desigualdad del mundo actual con unas protestas? ¿Cómo obligar a los banqueros a repartir sus riquezas con unos cánticos que decían “Los bancos fueron salvados, nosotros fuimos vendidos”? ¿Cómo presionar al gobierno para que de regulaciones más justas con un movimiento que no tenía lobbystas que trabajen a su favor?

Dicho esto cabría incluso preguntarse si OWS fue/es realmente un movimiento o si sólo fueron una serie de protestas. Me inclinaría por decir que es un movimiento, del cual la ocupación de Wall Street fue solo una acción, probablemente algo confuso todo al principio, por su calidad de experimento, por su ruptura con las estructuras organizativas tradicionales. Sin líderes visibles, era lógico aparecer desorganizado. Sin embargo intuyo que la organización quizo dejar todo a la auto-organización, ver si era posible que las cosas, de alguna manera, se armasen solas. Una especie de movimiento basado en el crowdsourcing.

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Tercer día de Occupy Wall Street, 19 de setiembre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

¿Es un modelo válido? (los Occupy)

No lo se, por lo menos acá en el Perú dudo que tuviera éxito, no me imagino por ejemplo las protestas contra Conga o contra la contaminación en la selva sin un movimiento u organización detrás, que proporcione interlocutores válidos que negocien con la empresa o autoridad correspondiente.

Cabe indicar que, una protesta puede ser un hecho aislado y coyuntural, puedo protestar con mis vecinos por los baches que hay en mi calle, o con los compañeros de trabajo por un aumento de sueldo, pero eso no necesariamente se transforma en un movimiento, aunque podría llegar a serlo, si se identifica necesidades similares en otros barrios u otros centros laborales, por ejemplo, y se ve por conveniente nuclear esfuerzos. Un movimiento es pues un ente mucho más articulado.

Un movimiento además, no es sólo protestas, es principalmente organización, la que se puede plasmar en un plan de trabajo o acción que ayude a mantener cierta unidad básica entre todos los miembros, y es también educación y proselitismo. Un movimiento sin miembros convencidos ni informados de la razón para protestar o de las soluciones que proponen, así como sin la masa crítica de miembros necesaria para actuar, pues simplemente no es.

Pero además, me parece, un movimiento necesita alianzas y sinergias que se constituyan en valiosos apoyos a la hora de la hora, como se dice. Con esos elementos obviamente no está garantizado el éxito pero si por lo menos se podrá dar la pelea para lograr los objetivos que se anhela.

También puede darse el caso que el movimiento termine no representando a quien dice representar. O no a todos. Por ejemplo, ya que pusimos ejemplos peruanos, las protestas contra la minera Conga solían tener carteles del tipo “Cajamarca dice No a Conga”, pero dado que sí había gente a favor del proyecto minero, la declaración era una forma de apropiarse de la representación del resto de la población, un ejercicio algo agresivo de wishful thinking si se quiere.

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Día 31 de Occupy Wall Street, 16 de octubre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

¿Representaba OWS realmente al 99% que mencionaban a menudo?

Difícil, dada la cantidad de población que es ese 99% algunos ni siquiera se deben haber enterado que había gente protestando por ellos. Otros posiblemente no hayan estado de acuerdo ni con la protesta ni con sus métodos. Y finalmente supongo que a una mayoría le daba igual. Y esto no creo haya sido una falla de OWS si no que es algo que se da en todo.

Para contar con una mayor legitimidad OWS solía realizar unas a veces interminables asambleas para alcanzar consenso en cuanto a decisiones a tomar. Un proceso al que no todos están acostumbrados, un proceso que puede ser farragoso, y que sin embargo, mal que bien, pudieron llevar a buen término. Lo que no deja de ser representativo antes que participativo si nos atenemos a la cantidad de gente que estaba allí y a la cantidad que constituye el 99%.

Por otro lado, aparte de si se arrogaban o no la representatividad de ese 99%, ¿hablaban realmente de él? ¿estaban todos los problema de las grandes mayorías representados en las declaraciones de OWS? probablemente no, los realmente pobres por ejemplo, ni siquiera tienen relación con el sistema financiero, el gran objetivo de OWS.

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Día 36 de Occupy Wall Street, 21 de octubre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

La mediatización de la protesta

Hablando de objetivos. Un objetivo conexo de OWS, como el de cualquier protesta, fueron los medios. Si no hay presencia de medios, la protesta y su mensaje simplemente no llegarán a más gente. Y eso podría ser desastroso para cualquier movimiento. Es una especie de sistema simbiótico, pero adictivo, y peligroso.

Veamos, es muy probable que al medio no le interese tu protesta como tal, si no como una forma de obtener más rating. Por tanto si tu protesta es bulliciosa, con elementos atractivos como mujeres semi desnudas agitando pancartas, o mejor aún, con unas cuantas cabezas rotas y policía actuando muy represivamente, te dará más atención, si no hay esos elementos, pueda que seas una mención al paso. Con suerte.

Así pues la protesta se ve obligada en cierta forma a actuar bajo los parámetros de los medios, es cooptada, cosificada, banalizada. Pero ¡alto ahí! ¿no estamos en la época de los medios sociales, de la democratización de los medios? Sí, se puede utilizar los canales alternativos, pero vamos, un blog no le hace sombra al prime time de la TV, aún.

Y ya que estamos en lo de medios y redes sociales, recuerdo nuevamente el caso de las protestas en Cajamarca. Hubo varios blogs de la zona reportando al respecto, al igual que la marcha por el agua que se realizó luego. Pero, la gran mayoría reposteaba la misma información. De digamos 10 diferentes sitios, sólo 2 de ellos publicaban material original. Y en todos los casos este material era el “oficial” aparentemente, producido por los organizadores de las protestas. Así pues no había realmente un trabajo crítico desde dentro en cuanto a las acciones del movimiento. Y cuando lo hubo, este obedeció a divisiones internas en el movimiento, es decir, no se podía hablar de blogueros independientes realmente.

En este caso, el papel crítico y hasta disruptor de los nuevos medios queda anulado al convertirse sólo en una caja de resonancia de la dirigencia del movimiento. Creo que el rol de los blogs y demás medios sociales se debe dar dentro de un marco de no parámetros y la no aceptación de ninguna agenda que no sea la personal. Ya si se limita a subir fotos, videos u otros testimonios de las actividades, como a plantear críticas a las mismas o a otros aspectos del movimiento queda de cada quien, pero si se pierde la independencia, se está perdiendo también credibilidad.

Dicho esto, resulta también justo ponernos en la otra orilla. ¿Cuán importante puede ser para una protesta o movimiento el tratamiento que le den los medios? o mejor dicho ¿qué tipo de cobertura es la mejor para sus objetivos? lamentablemente no hay una sola respuesta a esto. Puede variar según los objetivos de la  protesta o características del movimiento. Varía de acuerdo al medio que los reporta. La cobertura de un medio de izquierdas no va a ser la misma que uno de derechas, por ejemplo.

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Día 60 de Occupy Wall Street, 15 de noviembre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

La opción de una cobertura imparcial o acrítica es demasiado ideal como para tenerla en cuenta, en otras palabras, es muy difícil de encontrar. Las críticas desde la misma cantera, vengan desde la ideología o desde la praxis son útiles sí, pero más como propaganda, raras veces como un diagnóstico acertado de la situación.

Si se quiere una cobertura útil, nada como revisar lo que dice quien está contra nosotros. Ahí podremos ver nuestros errores y nuestros logros. Es sólo cuestión de analizar dónde nos atacan, ver donde enfocan sus críticas, hasta observar qué flancos de las protestas cubren al filmar nos va a indicar qué tenemos que cuidar y mejorar.

Pero claro, esto sólo podrá suceder si llegamos a los medios, y si tenemos quien haga el trabajo de analizar lo que digan de nosotros diariamente. Podría decirse que OWS estuvo hasta excesivamente en los medios. Y sin embargo luego de ser desalojados de Parque Zuccotti fueron también desalojados de los medios, perdieron la presencia. Quizás fue lo mejor.

Visto retrospectivamente, pueda que el legado de OWS sea haber sido un espacio de creación a la par que de protesta. Veo proyectos de gente que estuvo ahí y trata de mantener el espíritu, o lo que más les llamó la atención de eso, a su propia manera. Es una fragmentación ciertamente, pero ¿hay una manera mejor de llegar al 99% que a través de pequeños entes? El boca a boca, que estuvo antes que los medios, nunca falla.

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Día 16 de Occupy Wall Street, 2 de octubre del 2011. Foto de David Shankbone. Usada bajo licencia Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).

Publicado el 23-08-2013 - Etiquetas: , , , , , , , , , []


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Comentarios a este artículo

  1. Koldo dijo:

    Interesante artículo, Juan. Me permito compartir contigo una reflexión personal sobre el “Occupy español”

    http://rightsincontext.eu/2013/05/15/2-anos-del-15m-2-cosas-que-me-han-gustado-y-2-cosas-que-no-me-han-gustado-tanto/

    Un abrazo!

  2. Juan Arellano dijo:

    Gracias Koldo! buenos apuntes!

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