Este post se publicó originalmente en inglés en el blog de Antônio Laranjeira. Lo he (mal) traducido al castellano con permiso del autor.
Periodista y cartógrafo son profesiones diferentes pero cada vez se requiere más la habilidad de usar mapas geográficos.
El conocimiento de la técnica y la ciencia llamada Cartografía puede servir al propósito principal del periodismo: informar.
El anhelo de ubicuidad en el “espíritu de la época” lleva a los periodistas de hoy a seguir buscando buenos mapas para visualizar y buenas prácticas innovadoras para informar y sobrevivir en medio de las crisis de credibilidad y sustentabilidad de los diarios tradicionales.
En este acto de comunicación con mapas, la sociedad cree que el periodismo es capaz de ofrecer objetividad y actualidad con la máxima eficiencia, eficacia y efectividad.
Como la noticia de una guerra entre países que dura meses o tiroteos entre grupos armados que duran horas en una ciudad.
Cada mapa requerirá estrictamente – posible y deseablemente según el “sesgo editorial” – la elección de colores, símbolos y leyendas que representen la realidad caso por caso.
Esto se debe a que cada fenómeno tiene su escala de espacio y período de tiempo. Por ejemplo, un misil y una bala pueden tener la misma velocidad pero diferentes alcances e impactos bélicos.
